
Finalmente, luego de la investigación correspondiente, el fiscal y el juez determinaron sobreseer a Aníbal Lotocki en ante la denuncia...
La prueba que nadie leyó. Lo que nadie se animó a mostrar...
Mensajes de voz que contradicen el relato de Gabriela Trenchi. Una escucha, muchas preguntas.
Análisis, informes y detalles clínicos que ponen en duda la versión de los hechos presentada ante la justicia.
Partes del expediente judicial que revelan contradicciones, omisiones y datos que podrían cambiar la interpretación del caso.
Una denuncia mediática, una historia clínica que la contradice, un testimonio falso y una condena duplicada. La supuesta víctima de Lotocki podría no haber sido víctima de nada. Y lo que parecía justicia… podría haber sido una gran farsa.
El Tribunal de Casación duplicó la condena de Aníbal Lotocki, sumándole un delito del que había sido absuelto: estafa a Gabriela Trenchi. Una decisión judicial sin precedentes… basada casi exclusivamente en testimonios.
Pero hay pruebas y datos que matan su relato: audios, historia clínica y documentos oficiales. La medida causó sorpresa en el ámbito legal, ya que no es común que un tribunal de alzada revierta una absolución y, además, agrave la pena impuesta previamente. Con esta resolución, la única instancia de apelación posible para Anibal Lotocki es la Corte Suprema de Justicia.
En la revisión de la condena , el motivo por los cual se duplicó su condena fue la supuesta estafa a Gabriela Trenchi. El fallo se apoyó en su testimonio y en el respaldo de la modelo Claudia Ciardone, como testigo presencial
Pero al revisar la evidencia —audios de WhatsApp, documentos clínicos y hechos comprobables— aparece otra historia. Una que pone en duda no solo la versión de Trenchi, sino que cuestiona el fallo judicial .
Uno de los pilares en el que se sostiene la acusación fue el testimonio de Claudia Ciardone, quien afirmó haber acompañado a Trenchi a la consulta y escuchado al médico decirle que le colocaría grasa e hilos tensores y no polimetilmetacrilato.
👉¡Pero hay un detalle imposible de ignorar: Ciardone estaba en otro lugar!
Según audios de WhatsApp entre ambas, la modelo se encontraba en el consultorio de otro cirujano, no en el de Lotocki. En esos mismos audios, la propia Ciardone le confirma a Trenchi que no estuvo en la consulta con Gabriela Trenchi.
Entonces… ¿Cómo escuchó lo que supuestamente se dijo?
¿Cómo se sostiene un fallo basado en una “testigo presencial” que no estuvo presente?
¿Oídos biónicos?
Esta prueba figura en el expediente, pero…
¿es posible que el Tribunal de Casación no la haya visto?
Esta contradicción no fue tenida en cuenta por los jueces.
La testigo ni siquiera estuvo presente cuando Trenchi fue a la consulta,
pero su relato fue considerado como evidencia de que Trenchi supuestamente no sabía lo que se le inyectaba.
Trenchi sostuvo ante cámaras que nunca pidió metacrilato (PMMA) y que fue víctima de una aplicación sin consentimiento. Una supuesta estafa médica. Sin embargo, su historia clínica del Sanatorio Arcos, bajo secreto profesional, dice otra cosa.
En ella, Trenchi confiesa al neurólogo que se realizó:
Además, admite que le ocultó el procedimiento a su familia, porque otro médico cirujano se lo había desaconsejado.
Entonces… ¿Cómo ocultás algo que no sabías que te hicieron? ¿Cómo confesás un procedimiento del que supuestamente no tenías conocimiento?
Estas contradicciones no son menores. Son pruebas directas de que sabía perfectamente lo que se le aplicó, que lo eligió y que mintió a sus seres queridos para evitar reproches.
Si hubo estafa, no fue médica. Fue de ella.
En la foja 24 de la historia clínica, el neurólogo Dr. Marcos Fernández Álvarez dejó asentado, con fecha 20 de agosto de 2015: “Paciente que refiere parestesias generalizadas, imposibilidad de tragar (aunque no tiene sialorrea), debilidad generalizada. Recientemente se sometió a cirugía de lipotransferencia de abdomen, glúteo + metacrilato. Dicho producto había sido desaconsejado por otro cirujano y, cita, lo colocó igual sin avisar a sus familiares.”
No solo reconoce que se aplicó metacrilato por decisión propia, sino que además: sabía qué producto era y eligió su uso, ya lo había usado antes, y decidió ocultárselo a su familia.
A pesar de esta constancia médica firmada, la Justicia eligió no leerla. Así, cambió el rumbo del juicio y sostuvo una acusación por estafa basada en un relato mediático, ignorando la verdad.
Esto confirma lo dicho por Aníbal Lotocki: que explicó el procedimiento y que Trenchi no quería que su amiga Ciardone se enterara porque prefería a otro cirujano. (El cirujano que operó a Ciardone es el mismo que operó a Trenchi antes del 2013.)
Trenchi sabía qué se le aplicaba, lo aceptó y lo ocultó.
Gabriela Trenchi ya se había operado con Lotocki en 2013, dos años antes del procedimiento que denunció públicamente (venía de operarse con otro médico y estaba disconforme con los resultados). Pero en 2015 reapareció en los medios diciendo que jamás lo habría aceptado.
¿Cómo puede alegar desconocimiento sobre un producto que ya había utilizado voluntariamente?
Su segundo procedimiento coincidió con el inicio de síntomas neurológicos, a los 10 días de su operación, y fue diagnosticado como síndrome de Guillain-Barré.
Este síndrome fue descartado como posible consecuencia del procedimiento estético. Sin embargo, con las secuelas de esta enfermedad construyó una nueva narrativa, una historia que conmovió al público e influyó en jueces y fiscales.
Si la condena de un médico se duplica por:
El testimonio de una testigo que no estuvo( y que mintió bajo juramento asegurando que si estuvo )
Una supuesta víctima que confiesa otra cosa en su historia clínica
Y una cadena de contradicciones que los jueces decidieron ignorar
Entonces no estamos ante una estafa médica. Estamos ante una estafa judicial.
La pregunta es: ¿Fue justo duplicar una pena basándose en un relato con huecos, testimonios falsos y contradicciones documentadas?
La Justicia debe basarse en evidencias concretas, no en percepciones mediáticas. Cuando se duplica la pena de un médico basándose en una testigo que miente y en un relato con contradicciones, no se hace justicia… se responde a la presión social.
Gabriela Trenchi fue presentada como “la influencer del dolor”. Pero… ¿Y si todo fue una actuación? ¿Y si no fue víctima, sino protagonista de la estafa del siglo?
Porque cuando una mentira se disfraza de verdad…
👉 La verdadera víctima es la verdad misma.
En un mundo donde la opinión de un panelista pesa más que la evidencia, el caso del Dr. Anibal Lotocki nos deja una pregunta abierta: ¿Estamos frente a un médico que cometió mala praxis o ante un profesional juzgado por un tribunal mediático?
La verdad, está en los datos, no en los relatos, en las pruebas, no en los inventos. Evidencias que pocos quieren analizar.
La verdad sigue sin esclarecerse, el Dr. Aníbal Lotocki continúa privado de su libertad sin sentencia firme. +501 días, +72 semanas, +16 meses y contando…El tiempo sigue corriendo. ¿Hasta cuándo? 🔍 Seguiremos informando.
La verdad sobre el Dr. Aníbal Lotocki está muy lejos de ser la que los medios quieren que creas. Acá te contamos toda la verdad. En este espacio, te invitamos a seguir las causas judiciales minuto a minuto y tener acceso completo a los expedientes del Dr. Aníbal Lotocki. No todo lo que se dice en los medios es lo que realmente ocurrió.

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