El caso de Aníbal Lotocki y su esposa María José Favarón es un ejemplo perfecto de cómo una narrativa mediática puede distorsionar la realidad. A pesar de las acusaciones alarmantes como «abuso sexual», «trata de personas» y «homicidio por envenenamiento», las pruebas nunca respaldaron estos relatos. ¿Qué sucede cuando una denuncia está basada en suposiciones y no en hechos? Lo que sucede es que se arruinan vidas. La denuncia del actor Raphael Dufort contra Lotocki, cargada de términos dramáticos y exageraciones, es un claro ejemplo de esto.
¿Cómo se fabrica un culpable? A veces empieza con una simple mentira, otras veces es una estrategia manipulada fríamente. Lo que es seguro es que los prejuicios se hacen más fuertes cuando aquellos que tienen autoridad, médicos, abogados o periodistas validan la información sin verificarla. Cuando ellos hablan, se asume que es verdad, aunque no lo sea. Y lo más peligroso es que, una vez que la mentira ha sido instalada, muy pocos se detienen a cuestionarla.
Ante la falta de pruebas y la ausencia de Dufort en momentos clave del proceso, la fiscalía no tuvo más opción que solicitar el sobreseimiento de Lotocki y Favarón. La razón era simple: no había evidencia suficiente para sostener las acusaciones.

Dufort se sometió a una rinoplastia con Aníbal Lotocki, un procedimiento que, según Dufort, fue un calvario. Dijo que le provocó una afección grave, y lo denunció por "tentativa de homicidio con envenenamiento".

Ante la falta de pruebas de Dufort, la fiscalía lo intimó para que presente pruebas (informes médicos). A pesar de la solicitud, Dufort nunca respondió a esta intimación, lo que entorpeció el progreso del caso.

La fiscalía solicitó una junta médica. Una vez más, Dufort no se presentó,un hecho clave que debilitó aún más la denuncia y generó más dudas y puso la lupa en su "calvario".

El juez decidió sobreseer tanto a Lotocki como a su esposa, dejando en claro que no se había comprobado ningún delito. También aclaró que el proceso no debía afectar el buen nombre y honor de los acusados.
El juez encargado no sólo corroboró que Dufort nunca aportó elementos que justificaran continuar con la investigación, sino que también subrayó la negligencia de la querella en todo el proceso. Es hora de que el público entienda que las narrativas construidas sin pruebas solo buscan engañar. Cuando los hechos se presentan, el relato se derrumba. Y en este caso, los datos dejaron en claro que no hubo delito alguno.
Ante la falta de pruebas y la ausencia de Dufort en momentos clave del proceso, la fiscalía no tuvo más opción que solicitar el sobreseimiento de Lotocki y Favarón. La razón era simple: no había evidencia suficiente para sostener las acusaciones. El juez estuvo de acuerdo. En su fallo, señaló que no solo faltaban pruebas, sino que Dufort había mostrado un desinterés claro en colaborar con la justicia. Si él mismo no estaba dispuesto a aportar lo necesario para que su denuncia avanzara, ¿cómo podía la justicia seguir adelante?
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